He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la
locura, famélicos, histéricos, desnudos,
arrastrándose de madrugada por las calles de los negros en busca de
un colérico picotazo,
pasotas de cabeza de ángel consumiéndose por la primigenia conexión
celestial con la estrellada dinamo de la maquinaria de la
noche,
que tiraron sus relojes desde el tejado para emitir su voto por una
Eternidad fuera del Tiempo, & cayeron despertadores
sobre sus cabezas día tras día durante toda una década,
que se cortaron sin éxito las muñecas tres veces consecutivas
abandonaron y se vieron obligados a abrir tiendas de
antigüedades donde pensaron que se estaban volviendo
viejos y se echaron a llorar
Allen Ginsberg, "Aullido"
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